Otoño feminista: causas y proyecciones de las movilizaciones universitarias

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Por Nicolás Rivera

El pasado 17 de abril, con la toma de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral, se dio inicio a uno de los movimientos estudiantiles más grandes de los últimos años, comparable quizás con las recordadas protestas pingüinas por la educación en el 2006 o las del 2011 por la deuda universitaria. No obstante, a diferencia de sus predecesoras, esta movilización tendría como tema principal una problemática que va más allá del mejoramiento en las condiciones de la educación formal en general y de colores políticos en particular, atingiendo a lo más profundo de nuestra sociedad y nuestro diario vivir: la búsqueda por la erradicación de las conductas machistas, abusivas y discriminatorias, reproducidas y normalizadas en nuestra sociedad.

Ninguna Universidad quedó indiferente frente a las movilizaciones, pues entre sus adherentes se sumaron planteles dominados históricamente por el conservadurismo y el machismo, como son los casos de la Casa Central de la Universidad Católica (cuya toma fue depuesta el lunes 28 de mayo bajo la promesa de Rectoría de realizar un trabajo concreto en pos de satisfacer, al menos, parte de las demandas emitidas) o de la Universidad Técnica Federico Santa María, donde poco a poco se ha visto un incremento en la cantidad de mujeres matriculadas, rompiendo de esta forma la errónea mala relación que culturalmente se ha establecido entre las mujeres y las ciencias exactas.

Haciendo un mapeo general de la situación, los detonantes de estas manifestaciones, a pesar de guardar relación directa con el espacio en particular, demuestran similitudes alarmantes entre sí. Conductas machistas naturalizadas, reiterados casos de abuso sexual por parte de alumnos y profesores de las distintas casas de estudio, nula respuesta de las autoridades al respecto, encubrimiento a los acusados, y la falta de protocolos de violencia sexual, son algunas de las causas que las voceras de distintos espacios nos han expuesto. Tal es el caso de la la Facultad de Humanidades de la Universidad de Valparaíso, donde la paralización (sostenida desde el 9 de mayo) “nace como reacción a la necesidad de organizarnos como compañeras y disidencias sexuales en torno al historial pasado y presente de violencias machistas en la que nos desenvolvemos como estudiantes. Para esto, surge la primera Asamblea separatista de Mujeres y disidencias de la Facultad, en el diagnóstico de un espacio que históricamente ha seguido lógicas patriarcales, a través, por ejemplo, de la invisibilización o supresión de la palabra de la mujer y/o disidencia.”, asegura la vocera Monserrat Díaz, estudiante de Sociología 1.

Fuente: Asamblea de mujeres UV

En esta misma línea, Valentina Gatica, presidenta de la FEUACh, afirma que “las principales demandas internas que nos hicieron movilizarnos fueron mejorar las medidas de acompañamiento en casos de abusos, violencia y discriminación, (…) también el encubrimiento que se hace a profesores que acosan y abusan de poder por el currículum académico que estos tienen. En términos externos, hemos querido visibilizar la problemática que se vive en torno a la educación no sexista en nuestro país, que no ha sido una demanda prioritaria, y que se refleja hoy en día en diferentes estereotipos y en la producción de este tipo de prácticas machistas”.

En todos los espacios que fueron consultados, como ya dijimos, a pesar de presentar problemas particulares, las causas son reproducidas de forma idéntica, denotando un problema de fondo que aqueja no solo a estas instituciones que, dicho sea de paso, son las generadoras más importantes de conocimiento, sino a todas las capas de nuestra sociedad, donde el panorama, lejos de ser alentador, es muchísimo más desolador. No solo los femicidios perpetrados año a año, muchas veces sorprendentes por su brutalidad (recordado es, por ejemplo, el espeluznante caso de Nabila Rifo), sino que también violaciones (incluso a infantes de un año), abusos de poder (a nivel familiar y laboral), acoso callejero, comentarios, chistes, y comportamientos machistas en general, son parte de las razones por las cuales las estudiantes de alrededor de treinta planteles en todo Chile luchan al día de hoy para así lograr los cambios que se han necesitado desde la fundación misma de nuestro entorno.

Fuente: Asamblea de Mujeres UV

Sumado a lo anterior, las proyecciones de este movimiento tienen objetivos concretos, los cuales buscan transformar cuanto antes el espacio inmediato en el que se desenvuelven las estudiantes que se han sentido vulneradas en circunstancias que debieran considerarse seguras, como así nos lo afirma Constanza Bohle desde la UTFSM, sede Vitacura: “Yo creo que las proyecciones son caminar hacia un modelo educativo y espacios que sean seguros para nuestras compañeras, pero quería centrarme más que nada en el modelo educativo que tenga perspectiva feminista, que obviamente está en un proceso de transición en torno a los planteamientos que se hacen de cómo evitar el sexismo en la educación, el sexismo en la malla curricular, en el aula o diferentes situaciones de violencia de género junto a la prevención, la sanación, y la posterior socialización de información”.

Similar al anterior es el caso de la Universidad de Valparaíso, sede Santiago, donde “Nuestra proyección a nivel interno es generar movimiento de consciencia de forma inmediata, respuestas con tiempo limitado para las autoridades y que, de una vez por todas, las soluciones de casos de 4 años sean trabajadas. Para esto se está trabajando y entrando a mesas de diálogos con el directorio. De manera nacional, y con mucha voluntad por parte de nuestra universidad, se quiere convocar a un movimiento nacional de mujeres para articular nuestro movimiento, sacar el conocimiento de violencia de nuestra élite, y llevarla a lugares donde se vive este tipo de situaciones a diario, queremos educarnos y entender que la naturalización de la violencia es un pensamiento patriarcal que debemos erradicar”.

 

Fuente: FECH

Para tal propósito, gran parte de las instituciones movilizadas trabajan en la creación de un petitorio que sintetice las necesidades de cada espacio, como nos comenta Isidora Parra, vocera de la toma de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile:  “Actualmente, al menos en el caso de nuestra universidad, estamos en un proceso de articulación y de construcción de un petitorio que tome en cuenta las necesidades particulares de todas nuestras facultades y unificando además demandas comunes. La idea es que se sigan dando instancias de articulación a nivel nacional (como las asambleas de mujeres), con el fin de lograr los cambios estructurales que necesitamos”. Se debe recordar que Carlos Carmona, profesor de esta facultad y ex miembro del Tribunal Constitucional, fue acusado por acoso sexual contra una de sus alumnas.

Estas movilizaciones, lejos de manifestar deseos de deponerse, se mantienen firmes en una lucha que promete ser histórica, trascendiendo a los espacios universitarios e, incluso, al acontecer nacional. Este año se cumplen cincuenta años de las míticas manifestaciones estudiantiles y obreras de la Francia de 1968, que a la postre serían recordadas como las más importantes de su tipo en la historia. Sin lugar a dudas, este otoño feminista promete marcar un antes y un después no solo en los temas de contingencia del país, sino en un cambio en nuestra conciencia colectiva.

Referencias:

El Mostrador, Estudiante que denunció acoso sexual de Carlos Carmona presentó recurso de protección contra la U. de Chile.

El Mostrador, Los motivos que llevaron a las estudiantes a iniciar las primeras “tomas feministas” en la U de Chile y la UAch.

  1. Monserrat nos ha afirmado que se han debido organizar sin vocerías específicas, sino según lo amerite el momento, producto de la persecución política ejercida por las autoridades universitarias.