Estar en la mierda como oportunidad para unificar a la izquierda

Collage por María Luisa Aburto
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Por Esteban David Contardo

 

A un año y cinco meses desde que Sebastián Piñera asumiera su segundo mandato presidencial, la izquierda partidista por fin se puso de acuerdo en apoyar conjuntamente un proyecto que emergiera desde la oposición, incluida la Democracia Cristiana. Con siete votos a favor y seis en contra, la Comisión de Trabajo del congreso aprobó la idea de legislar el proyecto de las 40 horas que ha tenido tanto al gobierno como a los empresarios empecinados en generar miedo a la población por todas la consecuencias que les podría acarrear la aprobación del proyecto. Desde la CPC hasta el gremio de camiones, el proyecto liderado por Camila Vallejos y Karol Cariola está dejando ronchas en todo el empresariado a tal punto que el presidente tiene que decir, en la mayoría de medios posibles, que el proyecto es inconstitucional y que hará todo lo necesario por cuidar la constitución -siendo el veto presidencial una de las herramientas posibles a usar. 

Es particularmente interesante, a mí parecer, analizar todo el miedo que puede producir la oposición unida mediante un proyecto, más que mal son mayoría en el congreso. Sin embargo, más interesante aún es ver por qué esta “unión” ha tardado más de lo que debería. Durante todo el tiempo que la derecha ha estado en el gobierno, la oposición se ha visto mayormente envuelta en descoordinaciones y deslealtades que han hecho un panorama de la izquierda débil y penoso. De la DC no se sabe -quizás nunca se sepa- hacia qué lado dirige sus políticas, si está cogobernando o si es oposición, pero de lo que sí se sabe es que están con la clase dominante. El Frente Amplio se ha visto cada vez más diluido producto de sus constantes reorganizaciones internas y las desafortunadas declaraciones de sus parlamentarios, cuyos liderazgos se han ido perdiendo con el pasar del tiempo, con la excepción de Jorge Sharp. De la misma forma diría que la ex Nueva Mayoría quienes hoy están pagando por su pacto neoliberal de postdictadura -excluyendo al PC-, se encuentra buscando un norte del cual asirse para poder hacer política.

El proyecto de la reducción de la jornada laboral ha sido una herramienta con la cual la oposición ha dejado de un lado sus riñas y desarticulaciones para ejecutar una política que mira hacia una de las tantas deficiencias en materia laboral que se han venido acarreando desde que Chile se constituyó como país. Sin embargo, esta cohesión opositora no debe perderse de aquí hasta las próximas elecciones presidenciales. Hoy nos encontramos con una problemática que nos tiene al borde de la extinción y que necesita de igual forma la unificación de la izquierda partidista.

Ayer se suicidó un anciano criancero de 83 años producto de la sequía que afecta a Chincolco: no tenía agua ni forraje para sus animales. Lamentablemente, él está inscrito dentro de una larga lista de ancianos que constantemente se suicidan en Chile. La mayor cantidad de suicidios se da en los adultos mayores a quienes, por ejemplo, no les alcanza las pensiones para sobrevivir, pero esta vez la lista aumenta producto de la crisis climática. El metro se para, cada cierto tiempo, para despejar los restos de un suicidio. Lxs trabajadorxs del Costanera Center, ante la indolente mirada del consumidor, tienen que limpiar sangre impregnadas en las cerámicas. La verdad es que en materia medio ambiental sobran razones para querer matarse, solo es cuestión de estar pendiente de la prensa de vez en cuando: 

“5 regiones de Chile decretadas en zona de emergencia agrícola por escasez hídrica 1” – “10 mil animales han muerto entre las regiones de Coquimbo y el Maule 2” – “Habitantes de zonas con termoeléctricas se enferman cuatro veces más 3” – “Once ciudades de Chile rompieron sus máximos históricos de calor 4” –  “Alerta temprana en Valparaíso por peligro de Incendios Forestales 5” – “Temuco se quedará sin agua en cinco años 6” – “Derrame de 40 mil litros de petróleo de CAP en Puerto Natales 7” – “Expertos manifiestan que Talca y Santiago podrían quedarse sin agua al 2025 8”.

Estamos en la mierda. Estamos tan en la mierda que, aún con todos esos antecedentes, es muy probable que Joaquín Lavín sea el próximo presidente de Chile. Tal cual, un UDI “popular” va a continuar por otros cuatros años afianzando el sistema económico que nos tiene al borde de un suicidio colectivo. En la última encuesta  “Pulso Ciudadano” 9 de Activia Research Joaquín Lavín (16.9%), sumados los votos de J.A. Kast (7%), F. Ossandón (1.9%) y F. Kast (4.9%), L. Farkas (3.2) S. Piñera (2.8%) alcanzaría la presidencia con un 36.7% de los votos. En tanto que Beatriz Sánchez (9%), sumados los votos de D. Jadue (4.5%) M. Bachelet (7.2%) M.E.O (1.6%) y A. Guillier (2.6%), sumaría solo el 24.9%. Sí, ni siquiera formando una colación entre el Frente Amplio y la ex Nueva Mayoría vamos a poder ganarle a la derecha. ¿Y por qué no le vamos a poder ganar en las elecciones si el sistema que ellos propagan tiene al mundo tan en la mierda y a nosotrxs al borde de la muerte? Porque la gente aún no se ve realmente afectada con la cagada que está quedando, los efectos siguen siendo colaterales, ajenos, todavía no existe conciencia de lo que estamos viviendo y lo que vamos a empezar a vivir. En la misma encuesta mencionada anteriormente se preguntó lo siguiente: ¿cuáles son los 3 principales problemas de Chile en estos momentos? En el primer lugar se encuentra Salud con 43.8%, en el segundo Delincuencia con 40.5% y décimo quince recién, aun cuando y en cierta medida asegura al primero, Cuidado del Medio Ambiente con  5.8%. 

Aún no estamos concientizados de que estamos en la mierda. Ni la izquierda ni la derecha están aún conscientes de la cagada que estamos viviendo a nivel país y si lo están les importa poco o nada. A pesar de que en Bachelet 2 se aumentó el uso nacional de energía solar de un 6 a un 20%, la izquierda aún no a tomado todas las medidas necesarias y posibles para tratar de sacar al país del oscuro lugar en el que se encuentra. Hay que recordar que la Asamblea Constituyente, impulsada por la ex Nueva Mayoría, que podría haber modificado, por ejemplo, el código de aguas al cambiar la constitución, hoy son solo un montón de papeles amontonados a la espera de su elaboración concreta. 

No cabe duda de que las ciudades de Huasco, Mejillones y Melipilla (en donde se ubican 19 de las 28 termoeléctricas del país) saben lo que es sufrir las consecuencias ambientales del capitalismo, de la misma forma el sector de Quinteros-Puchuncavi-Ventanas. La región del Maule, Bío Bío, Valparaíso, O’ Higgins saben lo que es tener incendios forestales amenazando la vida y los hogares de las personas: en 2017 se quemaron 587.000 hectáreas en total (un poco más que en el Amazonas en el día 16). No obstante, una gran mayoría de la población no está consciente de los cambios que se está produciendo. Y es que uno de los grandes problemas de la falta de concientización radica en que, y a pesar de que sean varias regiones las afectadas, el 40,5% de la población total del país reside en la Región Metropolitana: 7.112.808 personas. En Santiago estamos a cinco años de ver efectivamente lo que está pasando en el resto de Chile, en cinco años es probable que nos quedemos sin agua. Somos un país tan centralizado que las problemáticas que recorren todo el país se deslizan a través de la prensa de forma tenue y simbolizada. Y ni siquiera va a ser solo Santiago, se estima que en 2025 casi 2.000 millones de personas estarán viviendo en países o regiones con una absoluta escasez de agua 10.

Si se hace un ejercicio de memoria y se remonta al 2011 en donde las movilizaciones sociales comenzaron a emerger producto de un descontento social generalizado, ¿cómo surgió tan fuertemente el movimiento en contra de hidroaysén? ¿Por qué miles de personas marcharon en Santiago por un problema que afectaría directamente a una zona que se encuentra a miles de kilómetros de la capital? Creo que la respuesta se halla en lo que señala Ximena Montoya: “El movimiento ciudadano “Patagonia Sin Represas” logró convertir a HidroAysén en el proyecto símbolo de lo que rechazamos, de lo que no queremos como país: concentración de la riqueza, duopolio eléctrico, mercantilización de los recursos naturales, centralismo”. 

Ocho años después vemos que cada región tiene su propio HidroAysén, sin embargo, esta vez se trata de un problema de vida o muerte. Hoy vemos que cada territorio tiene su propia problemática según su propio contexto, según su medio ambiente y espacio habitado. Cada comuna se está viendo afectada por cuestiones medio ambientales en particular que  tienen que ser remediadas. La paralización que tenían como consigna “Contra la precarización de la vida” y que cuyas organizaciones recorrieron el 5 de septiembre diversos puntos de Santiago y de Chile dan cuenta de eso, dan cuenta del malestar que atraviesa toda la población y que no han sido tomadas por lo políticos para dar soluciones. Pero aún así, con todo este malestar ejecutado en las marchas seguimos sin una conciencia clara de lo que está ocurriendo -por falta de educación o por los constantes esfuerzos del neoliberalismo para evitar que siquiera exista un tejido social cohesionado, entre otros factores. La crisis medioambiental sigue siendo un problema tangencial que se ubica en los últimos puestos de nuestras preocupaciones. En este punto creo que la izquierda tiene una oportunidad que no puede dejar a un lado. 

Cuando surgió el movimiento “Patagonia sin represas” la territorialidad, como dimensión identitaria y política, fue fundamental en el proceso local y regional para imponer soberanía por parte de los ciudadanos a través de los mecanismo políticos e institucionales. Esto trajo consigo que el discurso acuñado por diversas comunidades se dirigiera hacia una problemática nacional y que posteriormente tendría apoyo internacional 11. En este sentido, considero que la crisis ambiental se tiene que trabajar, primeramente, a través de las regiones. Por supuesto que se deben realizar un sin fin de cambios en materia ejecutiva, legislativa y judicial: seguimos con la constitución forjada en dictadura y un código de agua nefasto -por poner solo dos ejemplos. Pero a casi un año de las próximas elecciones municipales y la nueva elección para gobernación regional se debe colocar la mayor fuerza posible en luchar para y dentro de las regiones y planificar una agenda de trabajo concreta que conlleve necesariamente un proyecto de concientización. 

En estas nuevas elecciones nace un nuevo cargo político. Hace un tiempo el parlamento cambió la normativa política que antes teníamos, la figura del o la intendente se separa entre delegadxs presidenciales (cargos elegidos directamente por la presidencia, uno regional y otro provincial) y la gobernación regional (elección universal), cuya figura, a mí parecer, es la más importante. La gobernación regional adquiere muchas facultades que tiene la figura del intendente hoy en día. Entre ellas se encuentra la de presidir el Consejo Regional (en donde cumplen funciones junto a los CORES), someter al consejo regional el proyecto de presupuesto del respectivo gobierno regional y, en materia de ordenamiento regional: 

Fomentar  y velar por  la protección,  conservación y mejoramiento  del medio ambiente, adoptando  las medidas adecuadas a la realidad  de la región, con sujeción a las   normas legales y decretos supremos reglamentarios que rijan la materia 12.

Es decir, él o la gobernadora tendrá la oportunidad de ejecutar planes regionales para paliar los efectos de la crisis y dar solución a problemas contingentes y de largo plazo. En este sentido, se podrían ejecutar los siguientes puntos: gestión integrada de recursos hídricos, áreas de protección, recuperación y conservación de ríos y humedales, reforestación, sistemas de riego optimizado, entre otros. En otras palabras, la función del gobernador regional es de suma importancia para ejecutar medias sustentables, y la izquierda tiene que tenerlo claro: el 44% de la escasez hídrica es por mal manejo del agua. Hoy más que nunca se necesita un estado descentralizado para que puedan atender a las necesidades específicas de cada región, la gobernación regional va a ser un de los cargos que pueda paliar, en cierta medida, las políticas nocivas del sistema neoliberal. 

Hoy la izquierda partidista tiene la oportunidad de acoger las demandas que nos tiene al borde la extinción, estamos a casi un año de las próximas elecciones y la oposición debe y tiene que estar a la altura de la situación en la cual nos encontramos. Para eso es necesario que, tal y como está sucediendo con el proyecto de las 40 horas, la oposición se unifique y puedan dejar sus riñas adolescentes a un lado. Si el Frente Amplio y la ex Nueva Mayoría no llegan a un acuerdo nacional de aquí a un año, con miras a las presidenciales de 2022, no solo vamos a tener gobernaciones regionales que perjudiquen aún más el panorama medioambiental, sino también un gobierno empresarial a quien le acomoda perfectamente la constitución del 80’ y un código de aguas que deja el derecho de la misma en manos de los privados. Hoy tenemos a un gobierno que tiene a siete ministros que poseen derechos de agua y forman parte del Comité Hídrico, en qué momento se va a poder generar un cambio transformador si la derecha sigue gobernando. Si bien es cierto que la ex Nueva Mayoría se mandó varios cagazos, entre ellos aprobar 42 termoeléctricas en Bachelet 1, ellxs siguen siendo el mejor aliado político.

A parte del trabajo regional, el estado va a tener que modernizar el código de aguas para establecer dos prioridades: el consumo humano y las actividades de producción básicas de las comunidades. Luego, retomar el control de la gestión del agua y fiscalizar la sobreexplotación de los privados y el robo sistemático de agua. 13. Para eso se necesita un gobierno de izquierda, por lo que hoy la oposición no se puede dar el lujo de perder otro gobierno, estamos en un punto de no retorno. El FA no puede seguir con su discurso tan ingenuo, ególatra y orgulloso de decir que la ex-Nueva Mayoría está vetada de un futuro acuerdo, porque no nos va a servir, hoy estamos hablando de sobrevivencia, de evitar un suicidio colectivo, de enfrentar un sinfín de incendios forestales, futuras migraciones internas entre regiones y alzas en los alimentos básicos. 












  1. https://www.cnnchile.com/lodijeronencnn/emergencia-agricola-regiones-afectadas_20190904/
  2. https://www.elmostrador.cl/dia/2019/09/01/el-doloroso-saldo-de-la-peor-sequia-en-chile-10-mil-animales-han-muerto-entre-las-regiones-de-coquimbo-al-maule/
  3. https://www.latercera.com/nacional/noticia/estudio-uc-habitantes-zonas-termoelectricas-se-enferman-4-veces-mas/796915/
  4. https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/tiempo/once-ciudades-de-chile-han-batido-records-historicos-de-calor-en-2019/2019-08-30/032142.html
  5. https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/region-de-valparaiso/alerta-temprana-en-valparaiso-por-peligro-de-incendios-forestales/2019-08-24/103716.html
  6. https://www.emol.com/noticias/Nacional/2019/09/01/959847/Temuco-agua-sequia.html

  7. https://www.cnnchile.com/pais/armada-de-chile-40-mil-litros-de-petroleo-puerto-natales_20190727/
  8. https://www.enlineamaule.cl/archivo/31838
  9. https://www.elmostrador.cl/media/2019/09/PULSO-CIUDADANO-AGOSTO-2019.pdf
  10. https://www.bbc.com/mundo/noticias-49610257?fbclid=IwAR01ANl3NRt7z4OwzA9Vw4FcpQoRi56JH4VxQfGOK9sv_yBVa6WCMA2lzs0
  11. https://www.researchgate.net/publication/310461102_11_LAS_TRAYECTORIAS_DE_LA_MOVILIZACION_CONTRA_HIDROAYSEN_EL_MALESTAR_ES_SOBRE_LO_POLITICO_LA_PROPUESTA_ES_DEMOCRATIZADORA
  12. https://www.suseso.cl/612/w3-propertyvalue-115732.html
  13. http://www.chilesustentable.net/megasequia-expertos-alertan-que-chile-va-hacia-un-inminente-racionamiento-de-agua-potable-en-menos-de-5-anos/
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