Los desafíos de la Huelga: feminismo interseccional y de clase dentro de la UC

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Por Ana Madilla, Consejera Territorial de Humanidades y Ayleen Salinas, Consejera Territorial de Sociales

Nos encontramos en la recta final de la preparación para la gran huelga feminista del 8 de marzo, camino que nos ha llevado desde múltiples encuentros locales hasta el Encuentro Plurinacional de Mujeres que Luchan. Fue en este último en donde miles de feministas decidimos que el fin de la violencia machista, el derecho a la ciudad y la vivienda digna, la memoria feminista, los derechos humanos, el trabajo, la seguridad social integral, el aborto, los derechos sexuales y reproductivos, la migración, el fin al racismo, el arte y la cultura desde el feminismo, la soberanía alimentaria, el territorio indígena, las disidencia sexuales y, finalmente, la educación no sexista desmercantilizada son las luchas que nos unen para decir: ¡esto amerita huelga!

Las feministas dentro de la UC asumimos el desafío de traer la huelga hasta acá, pero en el camino nos hemos enfrentado a debates que nos han hecho reflexionar sobre nuestro rol como estudiantes de élite dentro de una lucha feminista interseccional: ¿cuál puede y debe ser nuestro aporte al movimiento feminista nacional? Esta es una pregunta compleja, pero necesaria, ya que el feminismo es una óptica política transversal que no solo nos interpela como individuas, sino también como personas dentro de la sociedad. Por lo tanto, creemos que puede ser un aporte tratar de responder esta pregunta desde un enfoque personal y otro colectivo, entendiendo que no están separadas en la realidad.

Más de alguna vez hemos oído que “lo personal también es político”, así que partiremos por esta arista. La cultura patriarcal, el machismo y la misoginia han calado hondo en nuestras formas de entendernos y relacionarnos. Es por esto que una tarea básica, pero a la vez muy fundamental, es que todes seamos capaces de identificar aquellas formas patriarcales interiorizadas en nuestras mentes para poder deshacernos de estas. No es una tarea sencilla, muchas veces implica contradicciones, frustraciones y debates internos que nos ponen constantemente en jaque. No obstante, esto no es malo si es que asumimos nuestra deconstrucción y reeducación en el feminismo como una posibilidad para ser personas libres, conscientes de sus privilegios y contradicciones. Esta es una invitación abierta, a todas, todes y todos a pensarse a sí mismes de una forma distinta.

Sin embargo, poco podemos hacer con nuestras individualidades solamente, el feminismo necesita de la lucha colectiva en sus diversos frentes, entonces, con esto en mente, ¿cómo nos organizamos desde el feminismo en la UC? El primer paso ya fue dado, cuando mujeres y disidentes nos reunimos para reconocernos en el feminismo y en las luchas que hemos dado desde hace años como, por ejemplo, los protocolos durante el 2016.

Luego vino el salto a la acción con la toma de Casa Central. La emergencia de la rabia que nos movilizó en mayo del año pasado fue porque dijimos basta a la violencia sexual y patriarcal de parte de la sociedad y sus instituciones hacia nuestros primeros territorios de lucha, nuestras cuerpas. Sin embargo, estos pasos que hemos dado han dejado a un lado a muchas mujeres y disidentes que se encuentran fuera de las paredes de la UC y nuestra lucha debe estar con ellas también. Exigir los protocolos fue un paso necesario para hacer de nuestra universidad un espacio seguro y digno para nosotres, pero la UC sigue promoviendo y ejerciendo la objeción de conciencia contra nuestro derecho al aborto, sigue defendiendo a abusadores, violadores y asesinos dentro y fuera del clero, y sigue defendiendo un modelo neoliberal que precariza cada día más nuestras vidas y nuestros territorios. Esas son las luchas que nos deben seguir moviendo, porque no podemos olvidar que fuera de nuestros campus, la universidad sigue fortaleciendo a los opresores y a los privilegiados. Un feminismo dentro de la UC que no tenga conexión con lo que sucede en el país, simplemente carece de profundidad.

Por lo tanto, ¿por qué la huelga clasista e interseccional en la UC? ¿Por qué debemos aportar al movimiento feminista nacional? Porque no podemos vivir ajenas a lo que sucede en la sociedad, porque dentro y fuera de la UC existimos las endeudadas, las pobladoras, las lesbianas, las extranjeras, las trabajadoras sexuales las pobres, las que abortan en la clandestinidad, les trans y todes quienes hemos recibido violencia durante nuestras vidas. Somos estudiantes, académicas, trabajadoras y trabajadoras subcontratadas y es nuestro momento para demostrar que podemos parar el país para conseguir nuestros derechos. Sin dudas este 8 de Marzo seremos partícipes de un hito histórico. Queda en nuestras manos el hacer de esta huelga no el cierre de las movilizaciones del año pasado, sino el inicio de un año aún más movilizado ¡Vamos compañera a la huelga, a la huelga feminista!

¡Mujeres contra la violencia

Mujeres contra el capital

Mujeres contra el machismo,

contra el terrorismo neoliberal!

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