Más allá del Ministerio: la precarización laboral en las artes y la cultura en Chile

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Por Cristóbal Allende Pino
Estudiante de quinto año de Sociología
Integrante del Núcleo de Sociología del Arte y las Prácticas Culturales
Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile

Bastante revuelo mediático ha causado la renuncia del ahora ex ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Mauricio Rojas, luego de que se dieran a conocer las desatinadas declaraciones del año 2015 en donde se refirió al Museo de la Memoria como un “montaje”, que mostraba sólo una versión de los hechos, pasando a llevar a las decenas de familiares de torturados, asesinados y desaparecidos por luchar en contra de la sangrienta dictadura.

Por otro lado, también surgieron controversias en torno a la nueva ministra que asume el cargo, Consuelo Valdés Chadwick, debido a la coincidencia de apellido con el ministro del Interior, Andrés Chadwick. Fue este último quien tuvo que salir a aclarar el real parentesco, declarando que solamente tienen tatarabuelos en común1, demostrando nuevamente lo herméticos que llegan a ser las sectores dominantes, al consolidar su reproducción como clase distribuyendo puestos en el gobierno incluso entre familiares, asegurando de esta forma su permanencia en el poder.

Sea tal o cual persona quien asuma la dirección del Ministerio en cuestión, lo cierto es que aquellas controversias no permiten ver los problemas de fondo que han aquejado al mundo de la cultura, y en particular a los trabajadores y trabajadoras del arte, hace ya varios meses en nuestro país. Observar esos problemas y diagnosticar cuáles son sus causas estructurales, nos permitirá entender que el problema de la cultura no se solucionará con cambios en el gabinete, sino con políticas efectivas que aseguren los derechos de los y las trabajadores del mundo del arte, así como también el derecho a la cultura por parte de la población.

Ya desde la inauguración del Ministerio de las Artes, las Culturas y el Patrimonio en octubre del 2017, los trabajadores del arte y la cultura diagnosticaron problemas en su ejecución. Efectivamente, luego de 6 meses, existía aún incertidumbre con el traspaso de las funciones al nuevo ministerio, ausencia de infraestructura para albergar a la nueva institucionalidad y problemas con la continuidad de los convenios2. Frente a esto, los trabajadores y trabajadoras se organizaron en la Unión Nacional de Trabajadores del Ministerio de las Artes, la Cultura y el Patrimonio, organización que viene a reunir a la Asociación de Funcionarios del Consejo de la Cultura y las Artes (Anfucultura), la Asociación gremial de trabajadores por el Patrimonio del Consejo de Monumentos Nacionales y a la Asociación Nacional de Trabajadores del Patrimonio (Anatrap).

Más recientemente, durante el mes de junio los 21 músicos de la Orquesta Clásica del Maule iniciaron manifestaciones en contra de la Corporación de Amigos del Teatro Regional del Maule, reclamando por el no pago de sueldos durante dos meses y exigiendo contratos definidos, luego de pasar casi 9 años con contrato a honorarios3. Igualmente, durante julio del presente año, el Sindicato N°1 de la Orquesta Sinfónica de Antofagasta inició una huelga en contra la Corporación Cultural de Antofagasta, exigiendo reajuste de sueldos de acuerdo al IPC y seguro de salud, el cual lo tienen todos los miembros de la Corporación menos los músicos de la orquesta4.

Por otro lado, los trabajadores del Parque Cultural de Valparaíso extendieron una movilización desde mayo del presente año, reclamando la mala administración del recinto y exigiendo al Ministerio una mayor inyección de recursos5.

Todos estos sucesos son evidencia de la situación actual en la que se encuentra el arte y la cultura en Chile. Por un lado, la falta de protagonismo del Estado para regular y promover la institucionalidad artística, reduciendo su labor solamente a la transferencia de recursos (la que en algunos casos tampoco se cumple), en concordancia con su carácter subsidiario. Por otro lado, una fuerte tendencia a la precarización de las condiciones de trabajo, como la ausencia de un contrato definido en los casos de cumplimiento de funciones permanentes o la inseguridad de los pagos de salarios. En definitiva, se considera al trabajo artístico, y a los trabajadores y trabajadoras del arte, como una categoría secundaria o marginal, en donde la noción “idealizada” de vocación artística6 hace olvidar la necesidad que tienen de derechos laborales básicos, de la misma forma que cualquier otro trabajador “tradicional” . A esto se agrega una notoria centralización de la promoción artística, lo cual genera que sean los trabajadores artísticos de regiones quienes ven mayormente vulnerados sus derechos.

Decidora es también la respuesta que entrega Juan Carlos Silva, subsecretario de Cultura, ante el conflicto desarrollado en la organización de la Feria Internacional del Libro de Santiago (FILSA), luego de que la Corporación del Libro y la Lectura decidiera restarse del evento. Según Silva: “Este es un problema entre privados. Si podemos propiciar un nexo para que se realice (la feria) bien, pero no podemos obligar un resultado”7. ¿No es acaso el Ministerio el principal ente para asegurar los derechos culturales? Dejar que los problemas de la cultura los resuelvan organismos privados o reducir las iniciativas estatales a meras transferencias monetarias seguramente serán los derroteros a seguir en materia cultural y artística durante este gobierno.

Por lo pronto, las organizaciones sociales debemos pujar por un desarrollo real de la cultura. Extender el derecho a la cultura hacia y desde los territorios, luchar por condiciones dignas para trabajadores y trabajadoras del arte. Dejar de entender el arte y la cultura como esferas secundarias de la sociedad y reconocer su potencial transformador son tareas urgentes para otorgar dignidad a nuestro pueblo y a su patrimonio.

  1. Soto, C. Chadwick aclara parentesco con nueva ministra de las Culturas: “Tenemos tatarabuelos en común”. [En línea]. La Tercera. 13 de agosto de 2018. <https://www.latercera.com/politica/noticia/chadwick-aclara-parentesco-nueva-ministra-cultura-tenemos-tatarabuelos-comun/280481/> [consultado: 14 de agosto de 2018].
  2. Becerra, A. A la rápida: Instalación de Ministerio de las Culturas se llena de problemas. [En línea]. Diario Uchile. 26 de marzo de 2018. <https://radio.uchile.cl/2018/03/26/a-la-rapida-instalacion-del-ministerio-de-las-culturas-se-llena-de-problemas/> [consultado: 14 de agosto de 2018]
  3. Alarcón, R. Protestas y dos meses sin sueldo: la crisis de la Orquesta Clásica del Maule. [En línea]. Diario Uchile. 30 de junio de 2018. <https://radio.uchile.cl/2018/06/30/protestas-y-dos-meses-sin-sueldo-la-crisis-de-la-orquesta-clasica-del-maule/> [consultado: 14 de agosto de 2018].
  4. Alarcón, R. Sinfónica de Antofagasta, en huelga por primera vez en su historia. [En línea]. Diario Uchile. 5 de julio de 2018. <https://radio.uchile.cl/2018/07/05/la-sinfonica-de-antofagasta-en-huelga-por-primera-vez-en-su-historia/> [consultado: 14 de agosto de 2018].
  5. Ortiz, M. Funcionario de Parque Cultural porteño se reunieron con nuevo directorio en medio de paro. [En línea]. Bío Bío Chile. 17 de junio de 2018. <https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-valparaiso/2018/06/17/funcionarios-de-parque-cultural-porteno-se-reunieron-con-nuevo-directorio-por-deficit.shtml> [consultado: 14 de agosto de 2018].
  6. Para una revisión más extensa del concepto de vocación artística y sus implicancias teóricas, se sugiere Sapiro, G. (2012). La vocación artística entre don y don de sí. Trabajo y Sociedad, N°19: 503-508.
  7. Muñoz, A. Crisis en Filsa: editoriales se restan y acusan al evento de ser netamente comercial. [En línea]. Bío Bío Chile. 3 de agosto de 2018. <https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-metropolitana/2018/08/03/grandes-editoriales-no-participaran-de-filsa-por-calificarlo-de-improvisado.shtml> [consultado: 14 de agosto de 2018].