La máquina de coser y el paraguas. Franklin 1962-2018 de Marcelo Montecino

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Por Cleyton Cortés Ferreira

 

La máquina de coser y el paraguas. Franklin 1962-2018 es una exposición fotográfica de Marcelo Montecino que se realiza en el Museo Baburizza de Valparaíso inaugurada el 13 de enero y que estará abierta al público hasta el 29 de marzo del presente año. La exposición forma parte del Programa de Itinerancias y el Área de Fotografía, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, habiendo recorrido previamente las ciudades de Santiago, Chillán y Talca. Fue inaugurada originalmente durante diciembre de 2018 en el Centro Cultural Palacio La Moneda en el marco de la entrega del Premio a la Trayectoria Antonio Quintana 2017. Siendo curada por Andrea Aguad, el recorrido de 60 fotografías, tanto en blanco y negro como en color, inicia en los sesenta y finaliza en el presente, descubriendo más de cincuenta años de historia en el barrio Franklin de Santiago.

Como indica Andrea Aguad en el texto curatorial, este sector del sur de Santiago comenzó su urbanización con la instalación del Matadero Público, a mediados del siglo XIX, y fue creciendo en torno a la línea del ferrocarril y a las distintas fábricas, generadas por el incipiente proceso de industrialización. Surgieron además poblaciones obreras y con ellas el comercio, que se fue desarrollando paulatinamente durante el siglo XX. Pero durante la dictadura, el Matadero fue clausurado y los habitantes empezaron a ocupar el patrimonio industrial en desuso para sus actividades comerciales, lo que sería el origen del “mercado persa” más importante de la ciudad hasta el día de hoy. Es la crónica de un Santiago húmedo y gris, que con el tiempo y pese al horror dictatorial, comienza a transformarse en un espacio de sociabilidad popular, lleno de belleza y de vida.

Las fotografías de la exposición dan cuenta de la línea documental en la obra de Montecino, focalizándose en una fotografía social que aporta a nuestra memoria verdaderos diarios de vida, individuales y colectivos, que nos interpelan como espectadores y nos gatillan interrogantes y definiciones sobre nuestra identidad. Como constatación de lo real, son la evidencia de un tiempo y un espacio capturado que puede aportar mucho al relato o a la reconstitución histórica siendo una especie de memoria visual del Barrio Franklin y sus visitantes, pero a la vez y por extensión, de los habitantes de este país.

Montealegre explica la particularidad de su experiencia en este Barrio al decir que “iba a cachurear, a mirar, porque Franklin es el lugar perfecto para un fotógrafo. Tanto detalle, tanta cosa, tanta gente y tanta alegría también”.  En ese sentido, Constance Harvey, Seremi de las Culturas de la región de Valparaíso, comenta que la exposición de Montecino es muy análoga a la realidad de Valparaíso. Rafael Torres, Director del Museo Baburizza indica que ambos lugares poseen una idiosincrasia propia, única e imposible de repetir, que queda de manifiesto al caminar por sus calles, conocer a sus habitantes y ver cada uno de sus rincones. Agrega que la multiculturalidad, así como el sentido democrático, la esencia integradora del extranjero y, en suma, ser un espacio para habitar, para vivir y para sentir. 

Marcelo Montecino nos muestra una belleza reconocida el siglo XIX por el Romanticismo pero desarrollada maravillosamente en el siglo XX: la belleza de lo popular. No son las ilustraciones tipo voyage del Santiago de Vicuña Mackena, ni postales de los íconos de la Región Metropolitana, ni retratos de la alta burguesía o fotografías de la arquitectura de “Sanhattan”; son fotos de personas y “cachureos” en una feria, en un “persa”. Es justamente el lugar donde la gente, cuando sale, no tiende a sacarse fotos. No es un lugar que uno suela mostrar, no es un evento a inmortalizar, no se acostumbra a hacer un esfuerzo para recordarlo. Aunque no lo necesita, la cotidianidad de su visita lo refuerza en la memoria, convirtiéndose en un paisaje de la vida, de aquellos que se siente nostalgia. 

 ©Marcelo Montecino

 

Ver estas escenas podría indicarnos la precariedad material de muchas de estas personas, los niveles de desigualdad socioeconómica en nuestro país o retratar la injusticia de la sociedad, pero esta vez no se trata de eso. Las fotos nos muestran esa realidad, pero por esta ocasión, en vez de condenar estas fotografías a la documentación, intentemos relevarlas a la obra de arte. Que el vestido de novia en venta, que los calzones en el tendedero, que el auto cubierto de sombreros no sean vistos solo como documentos de pobreza; que también sean vistos como belleza, que la vida de estas personas también es linda, que sus escenas cotidianas también son estéticas, que igualmente puedan decirnos su opinión de lo bello y lo sublime. 

 ©Marcelo Montecino

 ©Marcelo Montecino

 ©Marcelo Montecino

 

Hay realidades que no podemos esquivar, como aquella que dice “busco trabajo ¡urgente!”, que tienen el logro de ubicarnos socialmente y no olvidarnos de la realidad, pero también hay escenas que nos pueden provocar una sonrisa como el hombre llevando un inodoro, otras que nos pueden asombrar como los juegos de espejos, algunas que poseen un caudal de potencialidades interpretativas como la foto del maniquí con el texto for ever o trabajos más clásicos de composición como la hilera de sillas en perspectiva. En definitiva, no limitemos lo popular solo con pobreza y carencia; lo popular es más que eso, mucho más que eso: también es alegría y belleza. 

 ©Marcelo Montecino

 

Esta alegría también es lo popular, que no se nos olvide.

¿Por qué “la máquina de coser y el paraguas”?

El nombre alude a la idea de encontrar objetos y situaciones descontextualizadas de su alrededor, como por ejemplo un vestido de novia colgando y en venta, que Marcelo Montecino fotografió y es parte de la exhibición. “Siempre me había llamado la atención la definición de Lautréamont sobre surrealismo. De ahí viene el título, de una frase de él: tan bello como una máquina de coser y un paraguas sobre una máquina de disección. Esto nos habla del encuentro fortuito”, explica.

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