Tres poemas a contratiempo

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TU BIOGRAFÍA

Quizás sea mañana, si lo hay, cuando despiertes

de una siesta breve y aturdida

con el húmedo olor de las frazadas polvorientas

arropado en el óxido de las sábanas

con un montón de diarios apilados

y enciendas el computador y un cigarrillo

con los ojos piticiegos, con los pulmones negros,

y digites la letra F en la barra que de inmediato

te dará la dirección que lleve un brillo azul

a las cataratas que bañarán, para entonces, tus dos ojos.

 

Quizás sea mañana, quizás,

que caerás

en cuenta de lo que fuiste parte

el día en que Zuckerberg cambió

-así, sencillamente-

la palabra MURO por la palabra BIOGRAFÍA

cuando eras tan joven

arrojado hace poquito

del siglo XX al XXI

y todo resultó tan nuevo.

Cuando la actualidad de esos textos,

chistes, memes, gifs, comentarios,

anécdotas, estados, poemas, diarios,

pasaban a la obsolescencia en minutos.  

 

En esos tiempos de la pedantería discursiva

en ese tiempo de la opinología viral

en ese tiempo de mentira y posverdad

en ese tiempo en que la literatura

autobiográfica

estaba tan, pero tan,

tan, tan a la moda.

 

Despertarás cuando te llamen sr. Valderrama

o simplemente te digan viejo e’ mierda

y arrastrarás el cursor sobre la página:

verás fotografías de tu gente

muerta

verás fotografías de tus amigos

muertos,

de tus ex mujeres

muertas,

de tu familia

muerta

-o ellos lo harán en tu reemplazo si ya no estás-

podrás leer los chats

que escribiste a los veinte

atestado de pasiones varias

mientras olvidas conversaciones

que tuviste por la boca.

Podrás ver interacciones múltiples

con esa persona que casi no conociste

pero que comentaba y reaccionaba,

con esos amores de juventud,

con esos conocidos con quienes nunca hablaste,

con ese amigo que desapareció en otro continente.

 

Verás tu vida pasar ante tus ojos

al ritmo del cursor, al brillo de la pantalla,

esa vida que bien sabes no es tu vida

sino la impostura que permite

la escritura y la imagen mediada

que se hizo parte íntima de lo que somos.

 

Este texto fue publicado por primera vez en un post de Facebook el día sábado 1º de abril de 2017.

 

CONSEJOS DE LA ABUELA VIENDO TELE

Mira para todos lados,

hasta torcerte el cuello

si es preciso.

Que no te caguen

que no te toquen

que ni te miren.

Vuélvete invisible de ser posible

no te vayan a meter la mano

no te vayan a poner un caño

no te vayan a rajar el paño

no te vayan a cagar, dios mío.

 

Porque la gente anda muy mala

porque los tiempos están jodidos

porque la calle está caliente

porque los perros ladran

porque la rabia tira

porque el cielo está nublado

y hace tanto pero tanto frío.

Que el otro día en las noticias…

que a la hija chica del vecino…

que en mis tiempos no era tanto…

que a tu primo segundo el otro día…

 

Cuídate mijito por favor,

sea cortés, ande con cuidado,

como dice la doctora Polo,

que la noche es oscura

y está llena de terrores

como dice un personaje

de Game of thrones.

 

 

SOLEDAD CARIQUEO GONZÁLEZ

Soledad Cariqueo González

sale cada mañana a trabajar

después de ver el noticiero

que le recuerda

que aquí se mata

de cuando en cuando a una mujer

de cuando en cuando a algún mapuche.

 

Cruza Santiago de punta a punta

para quitar con sus manos agrietadas

el polvo de cada rincón

de la casa grande del patrón

mientras en su casa

otros polvos se levantan.

 

Atiende con ternura al niño

que la llama y que la nombra Nana

antes de dormir en su regazo

después de haber comido la comida

que ella prepara.

(al otro lado)

Su hija en tanto llega de la escuela

cierra con llave la puerta de la casa

se echa encima del sillón gastado

para beber a sorbos enfrente de la tele

su leche en polvo.

 

Cuando Soledad llega hasta su casa

(que no es suya, preciso es aclararlo)

con las miradas densas de la micro

aún en los ojos

tipo nueve mira el noticiero

(en esa tele que no se apaga nunca)

acuesta a la niña, prepara los porotos,

se acuesta tarde

al terminar el último noticiero

pasada la medianoche.

 

Acurrucada en el silencio de la noche

le tiemblan los dientes antes de dormir

pensando en que nadie vaya

a golpear la puerta

a romper la tranca

ni su marido que borracho le aforraba

ni algún vecino con noticias malas

de sus sobrinos del sur.

 

Silvio Valderrama (1990-)