Mijita Rica

1.097

Camila Espinoza Petermann (San Felipe, 1995) es una fotógrafa que reside y estudia en Santiago de Chile. Apasionada de la fotografía y del poder comunicativo de las imágenes que critican y reflexionan, su trabajo tiene la intención de generar debates necesarios que cuestionen las problemáticas del mundo contemporáneo. 

En 2017 ganó el premio Reto Mestizo como mejor fotografía en la categoría «Digital», con el proyecto titulado «Tercer Ojo». Destacan además su proyecto «Mijita Rica», una serie de retratos de cuerpos pintados en conjunto con la artista callejera Laura Palta y su reciente colaboración con la Revista Grifo de la Facultad de Comunicaciones de la UDP. 
Actualmente se encuentra estudiando Diseño Gráfico en la Universidad Diego Portales y trabajando en proyectos personales y editoriales.

 

«Estas imágenes son parte de la serie fotográfica titulada “Mijita Rica” y es un proyecto que nace desde la más profunda molestia y rechazo hacia las actitudes machistas que tenemos que soportar las mujeres en nuestras cotidianidades y a muy temprana edad. En especial todas aquellas frases que diariamente tenemos que aguantar, sea cual sea el contexto.

Es un hecho que el lenguaje popular chileno y, más aún, los piropos callejeros, denigran a la mujer y contribuyen a su cosificación, sobre todo cuando se refieren al cuerpo y lo comparan con comida.

El objetivo de la serie es visualizar el lenguaje sexista -específicamente los piropos callejeros-  a través de fotografías para mostrar de manera visual la violencia de este lenguaje y las sensaciones desagradables que se experimentan cuando se es víctima de acoso callejero. Esto, con el fin de romper con la normalización de palabras que utilizamos sin ser conscientes de su peso u origen y de esta manera generar un impacto y una reflexión en torno a esta problemática.

A través de las fotografías, pude encontrar la manera de expresar esto y poder visibilizar de manera gráfica un lenguaje arraigado en la cultura popular chilena por medio de la mezcla entre retratos de mujeres y el recurso de las metáforas visuales.

Lamentablemente el piropo es sólo la punta del iceberg y el antifaz amable y carnavalesco del control patriarcal que termina muchas veces con el asesinato de mujeres.»