Reseña: “Pescador”, dura labor

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Por Montserrat Piffaut Fontboté

El oficio de “Pescador” es justamente el nombre de la obra esencialmente sencilla que La compañía de teatro “Silencio Blanco” trae desde el 31 de marzo al 15 de abril. Jugando de manera creativa con varios elementos escénicos donde las marionetas son las protagonistas, durante aproximadamente 45 minutos se puede observar la labor y acontecer diario de Federico, un hombre dedicado a la captura de peces que debe lidiar con variadas situaciones al momento de hacer su trabajo.

En un bien logrado intento de aclimatar las madrugadas pesqueras, la sala permanece en una constante neblina, que junto con la composición sonora y musical de la representación (donde se excluyen las palabras), ambienta la sala con aires de nostalgia y soledad, sentimientos que a menudo en la literatura son evocados por la inmensidad de masa azul a la que se ven enfrentados y envueltos diariamente todos aquellos que trabajan en el mar.

Es interesante pensar en la metáfora que plantea la forma expresiva con que se trata la temática de un oficio tan duro y de tanto sacrificio, representada en escena con movimientos muy suaves y sutiles. Si bien el frío, la humedad, la sal, el desamparo del mal clima, la mala pesca o la sobreexplotación y usurpación de los recursos parecen un escenario dantesco, la acción en escena es tratada con cándida tersura. Este recurso de versátil suavidad en los movimientos y la inocencia transmitida a través de una estética bastante naive tipo cartoon – stop motion de plasticina es lo que en definitiva atrae a todo tipo de público (incluído un alto quórum de adulto mayor).

La fabricación de los elementos utilizados en la obra fue hecha por Santiago Tobar, director artístico de la obra quien, junto al equipo, buscaron materiales reutilizados y papel maché como solución sustentable a los problemas de presupuesto. Sorprenden así los minuciosos detalles de los objetos  enmarcados en una línea estética coherente y constante.

Asimismo, es destacable la coordinación del desplazamiento de los actores y la sincronización con el sonido, así como también la posibilidad de interactuar con los mismos intérpretes y artilugios usados al término de la obra.

La incorporación de varias disciplinas en una pieza de manera tan bien lograda ante el público se presta como evidencia de la gran diversificación y calidad de nuestro teatro nacional, en este caso, de manera tierna, simple y  poco pretenciosa. Para todo tipo de audiencias, y en especial para niños, la obra se estará presentando el sábado 14 y domingo 15 en el Sala N2 de Centro GAM.

Para más información puede ingresar a la página http://www.gam.cl/teatro/pescador/ .