5 películas para diversificar este mes del Orgullo LGBTI+

Fotografía por Charlotte Butcher
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Celso Iturra Avendaño
Editor en Weye (@grupoweye)
Instagram, Letterboxd y Goodreads

Este mes se cumple medio siglo desde los motines de Stonewall en la ciudad de Nueva York, en los que una serie de mujeres y hombres transgénero y personas no heterosexuales se rebelaron contra la policía que servía a un Estado homofóbico. Desde entonces, el proceso de cambio ha ido con diferentes tonos y muy diversos ritmos en las legislaciones y sociedades del mundo .

Acá en occidente, y si es que no en todas partes, la representación cinematográfica ha jugado un papel importantísimo en hacer a nuestra comunidad formar parte de la escena pública. La mayor parte de estas producciones fílmicas hollywoodenses, sin embargo, han sido exploradas desde el ojo de su industria capitalista: expresiones de género tradicionales, estilos de vida estereotípicos y cuerpos tan esculpidos como blanqueados construyeron el imaginario que las sociedades tendrían sobre las personas LGBTI+. Lo verdaderamente triste, a mi parecer, es que estos referentes también configuraron nuestras expectativas del éxito y de nuestras relaciones interpersonales.

Pero, por supuesto, las leyes del neoliberalismo inclusivo no pueden someter la fuerza que tienen las artes para mostrarnos experiencias, identidades, amores e imaginaciones que de otra forma nos estarían ocultos. En esta lista, les dejo cinco películas para pensar este mes del Orgullo más allá de Call me by your name (2017) y Love, Simon (2018) (que me gustaron caleta, pero ese es otro rollo):

1) Venus Boyz (2002), dir. Gabrielle Baur. Estados Unidos.

En tiempos en que la comunidad gay internacional se unifica en el consumo de RuPaul’s Drag Race, el programa de transformistas estadounidenses cuyo fundador cada vez se aleja más de la simpatía pública por sus dichos cercanos a la misoginia y la transfobia, hay que recordar que el arte de los hombres con vestido ha tenido siempre su paralelo en el de las mujeres con pantalón. En Venus Boyz, la directora Baur recoge los códigos del clásico Paris is Burning 1 para retratar la invisibilizada experiencia de los drag kings: esas mujeres que por diversión, curiosidad y necesidad personifican hombres sobre el escenario. Asimismo, a través del formato de entrevistas, la cámara nos lleva a encontrarnos con hombres en proceso de tránsito y también con personas que no encajan en el binarismo de género de nuestra sociedad moderna. Este es un documental para quitarle el tono androcentrista al mundo drag.

2) XXY (2007), dir. Lucía Puenzo. Argentina.

Este filme aclamado por la crítica es una de las más memorables películas del arte queer latinoamericano. La directora Puenzo propone la historia de Alex, una joven intersexual que vive en la feminidad, que explora su cuerpo y su sexualidad durante un verano en Uruguay. Todo esto sucede bajo la presión de decidir una forma definitiva para sus genitales y, por ende, para su cuerpo. La historia se desarrolla con ese tono crudo y singular que tienen las narraciones de ese lado de la cordillera. Esta película, enmarcada en la siempre conmovedora categoría de las coming-of-age2, invita a cuestionarse los límites y las posibilidades del cuerpo y del género.

3) Señorita María, la falda de la montaña (2017) dir. Rubén Mendoza. Colombia.

Tengo que admitir que hice hartos berrinches cuando Una mujer fantástica (2017) alcanzó el éxito público porque, a mi parecer, sacrificaba un montón de matices socioculturales con el propósito de invitar a la reflexión en torno a la identidad de género. Este documental, Señorita María, me entregó lo que estaba buscando. El director Mendoza viaja a las montañas de Colombia para encontrarse con María, una mujer transgénero que ha vivido su vida en el campo trabajando la tierra. La importancia de este filme radica en que presenta una realidad perdida en el urbanocentrismo del mundo contemporáneo: María tiene amigas, tiene historias de amor, tiene una religión y tiene un nombre allá en el pueblo más cercano. Latinoamérica no son las capitales de nuestros países, y hay maricones, camionas y travestis que nunca han pisado la ciudad.

4) Rara (2016), dir. Pepa San Martín. Chile.

La directora rescata el caso de la jueza Karen Ayala, quien tuvo que defender la custodia de sus hijos por acusaciones homofóbicas. Esta película revisa desde una perspectiva infantil la serie de eventos ficcionales que una madre lesbiana cruza para quedarse con sus hijas pequeñas. La historia es muy interesante en cuanto no santifica ni victimiza personajes, ni crea modelos ejemplares para madres ideales, sino que relata la historia con la desesperación y sobrecogimiento que implica hacerse cargo de niños preadolescentes mientras, claro, la personaje lidia con las presiones homofóbicas del sistema legal chileno. Lo mejor de este filme para mí fue la ternura y violencia de la intimidad familiar y, por supuesto, el final.

5) J’ai tué ma mère (2009), dir. Xavier Dolan. Canadá.

Un clásico del cine cola y la cultura pop, dos categorías muy-muy cercanas. En su primera película, Dolan explora la relación conflictiva entre una madre soltera y su hijo más allá del argumento obvio de la homofobia: el filme cuestiona el complejo de superioridad de los hijos frente a sus padres, pero así también lo hace con la violencia psicológica paternal. Esto mientras el director quebequés plantea los recursos que se volverían transversales a su cine: las actuaciones estridentes y los momentos de videoclip musical. Todo muy pensado desde un ojo que se cultivó en el pop y en el hipsterismo. La historia es emocionante, entretenida y, por sobre todo, honesta.

  1. Paris is burning (1990), dir. Jennie Livingstone, es un documental estadounidense ochentero que retrata la cultura queer neoyorquina de esa época. Ficha: https://boxd.it/1jzg
  2. El coming-of-age (lit. “llegada a la adultez”) es un género de literatura y cine que retrata las experiencias formativas de la adolescencia.