Obra teatral Ricardo III regresa en cuarentena

Por Ismael Castellón

La obra dirigida por Rodrigo Pérez y protagonizada por Cristián Carvajal se presenta todos los viernes a las 20:00 hasta fin de mes a través de Youtube.

Ricardo III, rey de Inglaterra y pérfido personaje de Shakespeare, se despierta en un lugar desconocido, en una especie de limbo, frente a una puerta sin saber si está afuera o adentro,si está vivo o muerto. La compañía Teatro La Provincia vuelve con esta pieza para ver desde la casa y ofrece un conversatorio al final, moderado por Alfredo Castro, todos los viernes hasta
el 28 de agosto.

Ricardo III: El Príncipe contrahecho es uno de los últimos escritos de Juan Radrigán y surge como un proyecto de re interpretación de obras de Shakespeare, organizado por encargo del British Council. Tras el fallecimiento del dramaturgo en octubre del 2016, el Festival de Quilicura, en homenaje, le encarga a Rodrigo Pérez la realización de este texto, que se estrena en enero del 2017 en la Plaza de Villa Gildemeister. Meses después, en agosto, el montaje se traslada de las calles de la comuna al Teatro de la Universidad Mayor, y para enero del 2019 a compañía presenta sus últimas funciones cara a cara en el Teatro del Puente.

RADRIGÁN Y EL TEXTO DE SHAKESPEARE

Basándose en la historia, Shakespeare documenta dramáticamente la historia de Ricardo III, un príncipe contrahecho, con una gran joroba y una pierna más corta que la otra. Ricardo es una criatura bufonesca que dada su posición familiar está muy lejos de alcanzar la corona. A través de una intriga consigue la muerte de su hermano, el rey Eduardo IV, acusando a su hermano segundo, Jorge, por el asesinato y consiguiendo ejecutarlo para asumir la corona de Inglaterra hasta la mayoría de edad de sus sobrinos. 

Ya en el poder, y bajo el pretexto de una conjura, encierra a los niños en la Torre de Londres y los asesina, también de forma oculta. Su reinado, lleno de crímenes y atrocidades, se llena de enemigos y entra en guerra, cuando pierde la batalla de Bosworth, donde se le escucha gritar su famosa frase: «¡Mi reino por un caballo!», ya desesperado por arrancar del lugar en que finalmente le dan muerte. 

La propuesta de Radrigán toma esta historia como punto de partida y traslada al personaje a un limbo entre la vida y la muerte, donde Ricardo III da cuenta de sus fracasos, anhelos y deseos, mostrando su lado más humano. Esto obliga al actor a encontrar al personaje sin prejuicios y encarnarlo tal cual es. «Es un ser que nació sin amor, con muchas trabas físicas y está en un lugar periférico a lo humanamente establecido como correcto. Entonces, cuando alguien así se convierte en rey, justifica bastante su proceder», dice su intérprete Cristián Carvajal en entrevista con La Marraqueta.

LA PROPUESTA DE RODRIGO PÉREZ

La propuesta que se presentó el día viernes pasado rescata fielmente esta historia y aprovecha las limitantes del encierro actual para su puesta en escena. En un departamento del siglo XXI, hogar de Cristián Carvajal, el actor encarna al mítico personaje Ricardo III, que pareciera estar en cuarentena, así como nosotros. «Dijimos ya, probemos, hazlo y muévete por el departamento, lo hizo y apareció aquello del actor confinado tratando de entrar a una obra. Eso nos pareció que era una novedad, una cosa distinta a lo que habíamos hecho y que tenía un valor en sí mismo», dice el director Rodrigo Pérez.

El monólogo comienza cuando el personaje despierta en el piso, se pregunta donde está y empieza a recordar sus últimos momentos de vida. En adelante el protagonista, confundido, empieza a dar cuenta de sus intenciones como gobernante, intercalando con reflexiones sobre el amor y la amistad. El personaje lleva el torso desnudo y un polerón negro con capucha semi abierto, y durante el relato se desplaza libremente por el departamento, grabándose a sí mismo de diversas formas y fijando el computador en lugares establecidos, de buen encuadre para la imagen. 

Las imagen está en blanco y negro, lo que permite difuminar el fondo y darle profundidad a los espacios mas cerrados y oscuros del departamento. El diseño del montaje está a cargo de Catalina Devia, quien además establece los espacios en los que Carvajal instala la cámara.

La música queda a cargo de Guillermo Ugalde, quien trabaja desde su casa grabando con un teclado, sintetizadores y guitarra eléctrica, dando por resultado tétricas melodías que se llevan bien con las imágenes en blanco y negro. La música acompaña la mayor parte del relato, y marca el ritmo de la obra (lo que destaca el trabajo actoral, puesto que Carvajal no escucha nada). Este sería el estreno del intérprete en esta área. «Con Rodrigo siempre hacía música para las obras, pero ahí en vivo. Y ahora, trabajo con el ensayo grabado, después hacemos otro y según va cambiando yo arreglo la música», sostiene. 

Ugalde entrega la música empaquetada a Alexis Orchessi, quien la ordena por pistas durante la transmisión de la obra, a través el software OBS, un programa de edición por streaming que admite archivos de música e imagen y ofrece una mejor resolución audiovisual. No obstante, se recomienda el uso de audífonos y es importante considerarlo, pues el pasado viernes se podían perder algunos textos de bajo tono, pero el problema se resuelve tomando la recomendación.

El montaje revive a Ricardo III y lo trae a nuestra era, donde como buen personaje clásico, tendrá algo que decir aplicable a nuestros tiempos, pues trata temáticas inherentes al ser humano tales como la ambición, la soledad, la amistad y el amor. Una historia que en palabras del director: «Nos permite ver un paisaje humano, los afectos, las ideas y contradicciones de un ser humano a esta distancia».


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La obra se transmite a través del canal de Youtube del Teatro La Memoria.