Afiche, Cochabamba ya tiene un mar

«COCHABAMBA YA TIENE UN MAR»: UN VIAJE POR LA PANTALLA PERSONAL

 

Ismael Castellón

En alianza con el Teatro La Memoria, la pieza escrita y protagonizada por Leyla Selman se presenta nuevamente por la plataforma Zoom hasta el primer sábado de agosto.

El pasado viernes fue el reestreno del montaje Cochabamba ya tiene un mar de la compañía Teatro Reconstrucción, actuado desde la plataforma Zoom y transmitido por YouTube los viernes y sábados hasta el primero de agosto. La pieza dirigida por Patricio Ruiz recorre la experiencia de Leyla Selman en su paso por tres localidades:  Plegarias, Cochabamba y Concepción. La dramaturga penquista nos relata sus vivencias en cada lugar, y nos lleva a descubrir el significado de cada uno junto a sus sufridas experiencias de infancia, que se relacionan más que nunca con las problemáticas del país en temas de género. 

El elenco lo completan los intérpretes Francisca Díaz y Cristóbal Troncoso, encargados de musicalizar partes de la pieza, dándole ritmo y canto a las palabras de Leyla acompañados de una guitarra acústica tocada por Troncoso, quien además armoniza los textos hablados con un folclor suave. Por otro lado, Francisca Díaz destaca en el canto y tiende a acompañar a Leyla en algunas piezas del texto hablado, cumpliendo la difícil tarea de encarnar a la protagonista. Los tres intérpretes son grandes amigos entre sí y colaboran desde sus diferentes hogares en Concepción. 

A diferencia de lo que se podría pensar, el texto no hace alusión a la demanda boliviana por salida al mar, aunque sí le hace un guiño. «Es un juego, con buena intención. Es que me gusta mucho la palabra Cochabamba, es mi palabra favorita. Y como yo escribo así medio animal, las cosas me resultan como por magia, es muy raro, coinciden cosas sensibles que tienen que ver con más de lo que yo pienso», comenta la dramaturga a La Marraqueta desde Concepción.

Cuando Leyla escribió el texto original no pensaba representarlo, pues nunca lo imaginó en escena y tampoco estaba escrito en lenguaje dramático. Es por esto que, más que una obra, el montaje se define como una experiencia única que reúne sus sueños, delirios y deseos. «Me expongo como persona más que como autora, voy enumerando episodios y desde ahí comienza a ser una experiencia porque el público realmente me acompaña en este viaje», nos dice.

 Para su adaptación a la pantalla personal, la escritora e intérprete decidió acortar el texto de cincuenta a treinta minutos, agregando un conversatorio al final de la función. A pesar de los arreglos, a Leyla le entusiasma la idea de comunicar en este nuevo formato. «La hemos hecho en muchos bares, y a mí me encantan esas circunstancias donde la mitad de la gente está escuchando y la otra mitad no te escucha. A mí me gusta comunicarme nomás, y ahora que no se puede más que por este formato, lo encuentro súper bacán», asegura la dramaturga penquista. 

El entusiasmo por el espacio se nota en el destacado trabajo del director junto a René Fernández y a Alexis Orchessi, quienes están a cargo de la transmisión y del manejo audiovisual de lo que se muestra en pantalla. Ellos utilizan el software OBS, un programa de edición por streaming que admite cualquier tipo de imagen y ofrece una mejor resolución audiovisual. 

Esto permite modificar las actuaciones en presente, difuminando sobre ellas diversos archivos, videos y textos que le ofrecen al espectador participar activamente de la obra. Además, se percibe el uso de técnicas cinematográficas para el trabajo, como la muestra de planos detalle de la boca de Francisca al decir algunos textos, o de imágenes de Leyla divagando por la ciudad mientras los textos son recitados. Esto demuestra una conciencia del espacio en que se trabaja, pues se asume la condición audiovisual y se aprovecha.

Cabe destacar también la calidad de la transmisión por YouTube, que no mostró ninguna falla, a diferencia de la gran mayoría de montajes que se exhiben directamente desde Zoom. 

LA ETAPA EXPERIENCIAL DE LEYLA SELMAN

Leyla Selman lleva escribiendo, dirigiendo, y a veces actuando desde 2003, año en que además sorprendió obteniendo el Premio Nacional de Dramaturgia. Sus escritos siempre se han visto marcados por las temáticas en torno al abandono y la soledad; sin embargo, recientemente ha decidido relatar su experiencia personal: «La última etapa de mi escritura ha tenido relación con esta cosa más autobiográfica», asegura. Está última etapa de Leyla Selman se ha visto marcada por tres textos: La Ciudad de la fruta, Cochabamba ya tiene un mar y Aguacero de Mayo.

La Ciudad de la Fruta fue llevada a las tablas por la compañía Teatro La Provincia, dirigida por Rodrigo Pérez y estrenada en 2019 en el Teatro La Memoria. El texto relata la cruda infancia de la dramaturga, de manera profunda y delicada. «En ese sentido son muy hermanas Cochabamba y La Ciudad de la Fruta. Son dos de tres espacios donde yo he hablado de mi experiencia», asegura Selman. Aguacero de Mayo es el último escrito de la penquista en torno a este tema, y aún no ha decidido a llevarlo a las tablas. 

Los tres textos completan la historia registrada de la autora y se entrelazan entre sí, lo que nos permite comprender mejor el profundo y complejo universo de Leyla Selman, que se resume en este delirante viaje llamado Cochabamba ya tiene un mar.

Desde el 24 de Julio al 01 de Agosto