Vísceras y política en Maipú

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Por Lucas O’Ryan

Débiles cimientos sostienen  nuestras municipalidades. Pobres, corruptas e inútiles crecen sobre este círculo vicioso hasta el hastío de sus vecinos. Según la última Encuesta Nacional de Percepciones Ciudadanas sobre Municipios (Pontificia Universidad Católica, 2016), un 40% considera que el ser «honesto» es el atributo más importante que debe tener una autoridad. Solo el 17% de los encuestados confía en los alcaldes, mientras que un ínfimo 5% confía en el sistema político en general. Aun así, y con todas estas cifras reveladoras, el trabajo de los municipios sigue siendo fundamental para la comunidad: son la institución política más cercana a la gente y de la cual depende, en gran parte, el bienestar de las personas de cada comuna. Sin embargo,  en la cuna de la madre patria, algo anda mal.

Dos muertos, dos asesinatos a sangre fría y a vista pública ocurrieron en Maipú en su principal avenida. Dos vecinos que dejaron de existir, porque así lo quiso la perra rabia humana. Los asesinaron donde cien veces hemos pisado, en un cotidiano que une asesinos y asesinados y que une también a otros cientos, donde me incluyo. Crecí y caminé con el hijo de uno de los muertos, el Cuervo, asesinado con cinco disparos. Él ya no existe. Ahora toda su vida es un recuerdo donde él no tiene voz.

Algo anda mal en Maipú. Catherine Barriga está presente en todas partes, excepto en las tragedias (usuales por Maipú, por lo demás). La alcaldesa se vanagloria con su slogan: “Maipú Renace” sin cuestionarse que el 90% de Maipú no votó por ella. Entró a la municipalidad despidiendo gente arbitrariamente, arruinando familias con descaro. Su imagen de eficiencia valía más que los cientos de millones que debe la municipalidad, o que debemos, por despido injustificado.

Medidas inútiles pero que establecen una conexión visceral con los votantes son tan antiguas como la misma democracia. Es uno de los factores por los que grandes demagogos han llegado al poder, y es uno de los factores por los que Catherine Barriga es el tercer personaje político con mayor aprobación, según la última encuesta Cadem.Es que la imagen para Cathy Barriga, como para todo demagogo, es más importante que las políticas que devela. Esta política de bombos y platillos puede ser inocua cuando se trata de peluches y joyería, pero cobra vidas cuando se trata de seguridad pública en una de las comunas más populosas de Chile.

La estrategia oficial de seguridad pública de Barriga consiste en guardaparques, guardaparques en bicicletas para patrullar, guardias acompañados de una brigada canina (compuesta por perros rescatados de la calle y adiestrados para esta función, según detalla la alcaldesa), 18 camionetas (es decir, menos de una por barrio) y 3 postes de seguridad, que según se especifica, cuentan con luz led. Como se puede notar, harto show. Es usual ver a “guardabosques” deambulando por parques y plazas locales, sin que se sepa donde no se sabe muy bien lo que hacen, además, claro está, de guardar los frondosos bosques de Maipú. Pero, por supuesto, el horario no excede el de oficina. En la noche, el equipo de la alcaldesa ya no está. En la noche nadie los ve, así que ya no importa

A raíz de lo anterior, cabe preguntarse por la relación de la municipalidad con Carabineros. Sabemos que el 29 de agosto del 2018, mientras Barriga planificaba una cena municipal, fue interrumpida por un dirigente local de las Ferias Libres (que no había sido atendido por la alcaldesa), lo que ocasionó el desalojo del concejo por parte de Carabineros. El desalojo fue literalmente un hecho de amedrentación contra el sector opositor del concejo, que incluye a vecinos y concejales. El 16 de abril del mismo año, se concretó la urgente solicitud de la alcaldesa para una reunión con el General Director de Carabineros con motivo de los hechos delictivos que ya permeaban la realidad de la alcaldesa. Al respecto, el Mayor Luis Tenham señaló: “Queremos que con este refuerzo la comunidad se sienta segura. Intentaremos realizar mayores controles de identidad y privilegiaremos los lugares donde han ocurrido mayores incidentes y delitos para que la población esté tranquila” 1. Hoy sabemos que solo el 6% de los controles de identidad son efectivos, reemplazando en recursos y esfuerzos los controles investigativos, mucho más efectivos. Más aún, la criminalización de la pobreza, las políticas represivas y el lenguaje violento de las fuerzas policiales (usuales para quienes nos hemos visto bajo un control de identidad) son medidas que, según los expertos en seguridad pública 2, empeoran el crimen en áreas urbanas, además de, por supuesto, ser medidas inmorales. La discriminación y represión al pobre debería ser argumento por sí solo para prohibir estas medidas, pero en la tecnicidad de la política, no es suficiente. Demás está decir que ni la estrategia de Carabineros ni de la Municipalidad se alinean con las prácticas recomendadas por los expertos citados, como tratar a la violencia como un problema de salud pública, encontrar el equilibrio entre prevención y represión, enfocarse en la desigualdad, usar lenguaje no violento, etcétera. ¿Cuáles son las prioridades de Carabineros bajo la alcaldesa? Sin duda, lo anterior no marca buen precedente.

Las gigantografías de Catherine Barriga se están comenzando a permear de una realidad violenta y permanentemente urgente. La realidad, más allá de la politiquería, nos muestra el daño que puede generar un imbécil con poder, incluso con instituciones tan menoscabadas como las municipalidades. La muerte de nuestros vecinos debería ser nuestra lección, pero no lo será. No lo será mientras existan líderes que exploten los prejuicios y la ignorancia de los votantes, y al mismo tiempo, mientras no se informe o eduque a los votantes, o como pasa en Chile, se mienta deliberadamente.

  1.  Perez,N. (16 de abril de 2018). Alcaldesa Cathy Barriga presenta junto a Carabineros sistema de refuerzo para Maipú. Municipalidad de Maipú. Obtenido de : http://www.municipalidadmaipu.cl/
  2.  Anilena Mejia, research fellow, The University of Queensland, Brisbane, Australia; Natasha Leite de Moura, project adviser, public security programme, United Nations, Lima, Peru; Robert Muggah, research director of Igarapé Institute, Rio de Janeiro, Brazil, and the SecDev Foundation, Canada; Damian Platt, researcher, activist and author, Rio de Janeiro, Brazil;  Enrique Roig, director, citizen security, Creative Associates, Washington, DC; Vanessa Padayachee, national advocacy and lobbying manager, Nicro, Cape town, South Africa; Luigi De Martino, senior researcher, Small Arms Survey, Geneva; John de Boer, senior policy adviser, United Nations University, Centre for Policy Research, Tokyo, Japan; Iain Overton, author, Gun Baby Gun, London