Del impuesto al libro: carta al ministro Felipe Larraín

María Luisa Aburto
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Por Esteban David Contardo

Presidente del Centro de Estudiantes de Letras UC

 

Estimado Ministro,

Junto con saludarlo, le escribo para que me pueda aclarar una serie de dudas que me surgieron luego de su entrevista del día de ayer en un canal de televisión abierta. Cuando se le preguntó si el Impuesto con Valor Agregado (IVA) no se tocaba porque es el impuesto que más recauda en Chile, usted afirmó lo siguiente:  

“No se toca por muchas razones, entre otras cosas porque para la gente que tiene menos ingresos, hay una serie de… hay que considerar que el Estado hace una serie de prestaciones, beneficios, transferencias que son monetarias. Lo importante no es solamente cómo se recauda, sino cómo se gasta.

A mí me parece, le voy a dar un ejemplo, siempre me dicen ‘ministro el IVA al libro’, pero el día de mañana una vez que uno le reduce el IVA al libro, al día siguiente el IVA a los alimentos y después me dicen el IVA a los medicamentos. Es el comienzo de una cosa muy compleja para el sistema tributario, y por eso no hay nada mejor que tener un sistema lo más parejo posible, con una tasa determinada para todos” 1

Bien. Una de las cosas que me quedó dando vueltas y que considero, a lo menos, preocupante, fue lo que señala en el segundo párrafo de la entrevista citada. Usted dice que si se llegara a reducir el IVA, por ejemplo, a los libros, más tarde -quién sabe cuándo- se le exigiría a usted o al siguiente ministro, que se le reduzca el mismo impuesto a “bienes” de primera necesidad como lo son los alimentos o los medicamentos. La verdad es que es muy probable que sea así, porque para muchas personas -me incluyo- esos elementos son derechos y no bienes. Sin embargo, si usted o este gobierno, o el que sigue, le reduce el IVA a los libros, lo que sucedería gradualmente no solo es la exigencia de más derechos, sino también un aumento gradual de índices económicos neoliberales que este gobierno quiere elevar para alcanzar el éxito que tanto anhela: productividad; mejor distribución de los ingresos y, por consecuencia, aumento del crecimiento económico del país.

Lo anterior no lo digo por mero capricho, sino que es el resultado del “Estudio sobre el comportamiento lector a nivel nacional” 2 que realizó el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile el año 2011. En este se demuestra que una mayor comprensión lectora de la población aumentaría el ingreso por hora de una persona en 7,6%, lo cual rectifica un estudio de 2002 3 que evidencia que mayores niveles de habilidades lectoras se asocian con mayores ingresos. Y no solo eso, sino que, además, mejoraría significativamente la desigualdad y la distribución de los salarios de la población.

Ahora bien, lo anterior está basado en una economía capitalista que yo no comparto, sin embargo, lo esencial es que usted sí la comparte y no hace nada al respecto. Si, según estos estudios, la lectura es una herramienta para el crecimiento económico, ¿por qué no hace algo para fomentar la del país? ¿Por qué no reduce el impuesto para que la población tenga más acceso a la lectura? Esto es lo que me queda dando vueltas de su entrevista: usted, como estudioso del capitalismo, debería tener conocimiento de estas investigaciones, pero al parecer no lo tiene y aún así dice tajantemente que reducir el IVA a los libros “es el comienzo de una cosa muy compleja para el sistema tributario”.

Si hay algo de complejo para el sistema capitalista en reducir este impuesto no es que la economía nacional se vaya a números rojos, ya que hay estudios que demuestran lo contrario, sino que lo complejo de esto es que las clases sociales más bajas van a tener las herramientas para auto-educarse y cuestionar sus políticas nefastas y un sistema económico que día a día hace crecer la desigualdad en todos los ámbitos. Tal y como dice Noam Chomsky,  para el sistema neoliberal “la calidad de la educación dada a las clases sociales más bajas debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases bajas”. Es por esto que ustedes no quieren bajarle el impuesto al libro, porque siempre han querido a las clases bajas (las clases que no tienen los recursos para pagar un libro), ignorantes de manera que no cuestionen las prácticas neoliberales.

Claro, usted me podrá decir que existen cafés literarios, bibliotecas municipales o regionales, pero un gran problema de esto es que las mejores bibliotecas del país se encuentran en Santiago dejando a lado las regiones más pobres de Chile como, por ejemplo, la región del Maule. En Talca, ciudad de la que provengo, el acceso a la lectura prácticamente está vedado para quienes no pueden comprar libros. No existen cafés literarios en donde la gente pueda ir, tomar el libro que le guste y sentarse o llevárselo para la casa. No existen bibliotecas municipales o regionales que ofrezcan un ambiente de lectura, e ir a las universidades y pedir acceso a un libro sin ser parte de ella es engorroso, burocrático.

Y aun así pasa en Santiago. Una de las mejores bibliotecas de Chile -la que tiene casi todo- es la de la universidad en donde estudio, la UC. La verdad es que, efectivamente, tienen casi todo, hasta lo último de la Lina Meruane, sin embargo, en sus puertas tienen grandes torniquetes para todas aquellas personas que no pertenecen a dicha casa de estudio, incluso para sus exalumn-s.

Podría seguir y dar más ejemplos de lo engorroso y difícil que es el acceso a la lectura para todas aquellas personas que no pueden comprar un libro, es decir, las clases más bajas. Sin embargo, no es el punto esencial de esta carta. El punto esencial es que usted como egresado de la PUC y de Harvard, por supuesto que sabe todo lo que le estoy diciendo. ¡Sabe que los libros son un pase a la igualdad social, económica y cultural! Lo sabe y no hace nada. Prefiere evitar bajar el IVA para así mantener a la población en la ignorancia y manejar mejor al pueblo, esa es la razón y no creo que me pueda decir lo contrario.

Ahora, claramente existen diversas razones de porqué la población no lee, como, por ejemplo, falta de tiempo, de interés, de costumbre, no tener gusto por la lectura, por tedio, entre otras razones. Sin embargo, esos son ámbitos que corresponden a otros ministerios como el de Cultura o Educación. Yo le escribo esta carta a usted como el responsable del Ministerio de Hacienda, el que dirige las finanzas del país, el que podría empezar un camino de incentivo a la lectura, pero no lo hace y no lo va a hacer, por miedo.  

No sé si conoce el discurso que dio Federico García Lorca en la inauguración de una biblioteca en su pueblo natal, ese que dice: “yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos” 4. Bueno, la verdad es que dudo que con hambre y desvalida una persona pudiera preferir un libro a otra mitad de pan, pero no dudo que esa persona está gritando por derechos que no solo van en lo económico, sino también en lo cultural.

  1. https://www.cooperativa.cl/noticias/economia/impuestos/felipe-larrain-si-uno-reduce-el-iva-al-libro-al-otro-dia-la-gente/2018-08-22/125540.html
  2. http://www.uchile.cl/documentos/estudio-sobre-el-comportamiento-lector-a-nivel-nacional_110593_2_3357.pdf
  3.  http://econ.uchile.cl/uploads/publicacion/dcab8ab4-bd4b-4bc5-bc5f-bb28b2ec2d26.pdf
  4.  https://algundiaenalgunaparte.com/2016/06/09/medio-pan-y-un-libro-de-federico-garcia-lorca/