La injusticia de ser mujer y mapuche en el caso de Lorenza Cayuhán

836

Fernanda Rojas Müller

El 14 de octubre del 2015 se dio a conocer la noticia de que Lorenza Cayuhán, comunera mapuche de 30 años, que cumplía una condena por robo con intimidación, fue obligada por gendarmería a dar a luz en condiciones que, en términos del Observatorio de Violencia Obstétrica, atentaban contra derechos humanos básicos 1. La mujer no solo tenía los tobillos engrillados durante un parto por cesárea, con lo que se ponía en riesgo su vida, sino que, además, tuvo que soportar la presencia de un gendarme enfundado que, según el testimonio de Lorenza, se burló de la situación diciendo que ahora sería el tío de la niña. Este caso generó estruendo en los medios de comunicación y la opinión pública. Al mismo tiempo, levantó interrogantes que, hoy, ante la formalización de tres de lxs 2 gendarmes que la sometieron a esto, vale la pena retomar: ¿Lxs gendarmes que obligaron a Lorenza a parir en condiciones inhumanas lo hicieron por tratarse de una mapuche? ¿Fue porque era mujer?  ¿O fue por ser a la vez mujer y mapuche?

Para entender la situación de deshumanización a la que fue sometida Lorenza, es necesario comprender que esto le sucedió precisamente por estar inserta en un orden de género patriarcal y colonial. Raewyn Connell, socióloga australiana especialista en temas de género, plantea que todas las sociedades tienen un orden de género, entendido como la manera en que se relacionan las personas de acuerdo a su género en una sociedad específica. Cada persona asume o responde a una manera de actuar en dicho orden a través de conductas cotidianas, tales como las concepciones en torno al cuerpo y los procesos de reproducción humana. Así, este orden es a la vez fuente de placer, reconocimiento e identidad, pero también de daño e injusticias. Un hecho relevante es que el orden de género es reproducido socialmente y controlado por las estructuras de poder. Sin embargo, no es fijo, sino que está en constante cambio y disputa, porque el género es una estructura de relaciones sociales en la que los individuos y grupos actúan sin estar condicionados de manera fija e inamovible. En consecuencia, el género no puede pensarse como una cuestión fijada por la naturaleza -como podría ser el sexo- pero tampoco como algo impuesto desde fuera por normas o presiones sociales 3.

La situación a la que fue sometida Lorenza se debe, en gran medida, a que lxs gendarmes que la humillaron estaban y están en una posición de privilegio en un orden de género fuertemente patriarcal. Entenderemos como patriarcado la forma de organización social en que predomina el poder de los hombres en la moral, el trabajo, los cuerpos, la sexualidad y toda forma de relacionarse 4. En un orden de este tipo es posible no solo negarle la posibilidad de tener un parto acorde a los derechos humanos y digno a una mujer, sino también humillarla verbalmente y luego quitarle validez a su testimonio desmintiendo la situación (gendarmería emitió una declaración negando lo sucedido). Así, gendarmería somete no solo física, sino discursivamente a Lorenza Cayuhán en la medida en que se manipula el relato y se le quita validez a su voz. Lo anterior es posible porque la cultura chilena es preponderantemente machista y patriarcal y tanto la discriminación como la violencia de género son problemas cotidianos. Basta con ver las brechas salariales entre mujeres y hombres, la desigualdad de acceso a cargos públicos y, peor aún, la cantidad de femicidios que ocurren en el país -solo en 2017 ha habido 63 femicidios y un suicidio femicida 5.

Pero, además, hay otra dimensión del poder que entra en juego en esta situación: lo que Conell denomina como poder colonizador que se sustenta en la “raza” 6. El poder colonizador opera en un sentido muy concreto: Lorenza no solo es mujer, sino también mapuche, en un contexto en el que los hombres (y mujeres) blancos han sometido al pueblo mapuche por más de cuatrocientos años desde la colonización hasta la actualidad.

Debemos entender que Chile se encuentra en constante tensión debido al choque cultural producto de la colonización. La convivencia con las raíces indígenas, específicamente con lxs mapuche, ha estado marcada, desde la llegada de lxs europexs, por la explotación, la violencia y la discriminación, cuestiones que hasta el día de hoy siguen presentes en muchos niveles. En ese sentido, Francisca Fernández, antropóloga social especializada en temas indígenas, sostiene que hoy se presenta una percepción negativa de aquello que es indígena, un desconocimiento de las raíces locales debido a siglos de conflictos sin resolver y una evidente mirada peyorativa de la raza indígena 7.

Entonces, lxs gendarmes adoptan una posición en un orden de género que es a la vez patriarcal y colonial. María Lugones, filósofa feminista argentina, plantea que desde la colonia se implantó de manera jerárquica la dicotomía hombre-mujer. En consecuencia, se impuso un orden de género colonial. Si bien el análisis y planteamiento completo de Lugones escapa el objetivo de este artículo, tiene elementos que aportan a entender que lxs gendarmes deshumanizaran a Lorenza Cayuhán. Según la filósofa, una cuestión propia del orden de género colonial es el proceso en que lxs colonizadorxs entienden a lxs colonizadxs como personas no humanas. Son deshumanizadxs, puesto que lxs colonizadorxs se autoperciben como superiores solo por tener capacidad de razonamiento y creer que lxs colonizadxs carecen de ella. Otra creencia que contribuye a que lxs deshumanicen es la de que estxs poseen una sexualidad exagerada y primitiva. Según la autora, esta colonialidad del género sigue presente en los países colonizados en la intersección, vale decir, en el punto de encuentro entre las estructuras de género, clase y “raza”.

La interseccionalidad supone que el género es una forma de desigualdad social que tiene una dinámica propia y que está relacionado con otras formas de desigualdad como la clase social, la “raza”, el color de piel, la orientación sexual, la generación, entre otras 8. En el contexto específico de la “raza”, De Barbieri plantea que las relaciones entre personas de “razas” diferentes redefinen las relaciones entre los géneros, como sucede por ejemplo con las gendarmes y Lorenza. No fueron solo gendarmes hombres lxs que humillaron y denigraron a Lorenza Cayuhán por ser mujer-mapuche, sino también mujeres. Esto deja aún más claro que género y “raza” no se pueden separar: dentro de “las mujeres” también hay diferencias en el trato que recibimos en determinados órdenes de género. Efectivamente todas las mujeres estamos de alguna u otra forma siendo oprimidas constantemente por lo que podemos denominar patriarcado, pero entre nosotras también hay diferencias jerárquicas, puesto que el género se cruza con otras categorías sociales tales como la “raza”, la clase social, entre otras. Las gendarmes que humillaron a Lorenza están en una posición jerárquica superior, son chilenas colonizadoras ante una mapuche y es precisamente eso lo que les permite humillarla.

La interseccionalidad, entonces, es fundamental para entender la situación a la que fue sometida Lorenza por ser mujer-mapuche, puesto que su cuerpo carga con toda una construcción social sobre lo mapuche y sobre las mujeres. Así, si el hecho de ser mujer en un contexto patriarcal ya daba pie a la deshumanización por parte de lxs gendarmes, el hecho de ser mapuche redefine esta relación en el sentido de que profundiza aún más la subordinación, humillación y desigualdad. Lxs agentes del Estado deshumanizaron a Lorenza a través de un trato denigrante y contrario a los derechos humanos precisamente por el hecho de ser hombres y mujeres blancxs insertxs en una posición de privilegio y concebir a esta mujer como la encarnación de lo subordinable en tanto mujer mapuche. ¿Lxs gendarmes habrían hecho lo mismo si se hubiese tratado de una mujer blanca? Probablemente no, puesto que entrarían en juego otras relaciones de género.

Ha pasado más de un año desde que gendarmería incurrió en prácticas deshumanizantes y la justicia ha dado algunos pasos para establecer responsabilidades. El 13 de diciembre se realizó una audiencia en que tres de lxs gendarmes involucradxs en el caso fueron formalizadxs por el delito de vejaciones injustas. Sin embargo, según Carolina Chang, directora regional en el Biobío del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), y el hermano de Lorenza, José Cayuhán, esta formalización no es suficiente, pues el delito fue mayor. Hubo un apremio ilegítimo, un acto que incluso antes era considerado como tortura. Más aún, mientras el proceso judicial se mantiene en curso, hay conflictos que trascienden al caso penal: la interseccionalidad género-raza en un orden social patriarcal-colonial en que se superponen las formas de dominación y opresión constante a la que se somete a lxs mapuche.

  1. Observatorio de Violencia Obstétrica y caso de Lorenza Cayuhán: “Privadas de libertad no es privadas de dignidad”. (18 de octubre de 2016). The Clinic Online. Recuperado de: http://www.theclinic.cl/2016/10/18/observatorio-de-violencia-obstetrica-y-caso-de-lorenza-cayuhan-privadas-de-libertad-no-es-privadas-de-dignidad/
  2. Usaré una “x” para representar el genérico en función de integrar a toda persona, ya que “todas y todos” solo alcanza para aludir a mujeres y hombres
  3. Connell, R. (2009). Gender. (2da ed). Cambridge, UK: Polity
  4. De Barbieri, T (1993). Sobre la categoría de género. Una introducción teórico metodológica. Debates en Sociología, 18, 145-169.
  5. Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres
  6. Siguiendo a Aníbal Quijano entenderé la raza como una ficción, por lo que usaré las comillas a lo largo del artículo para marcar dicho carácter  
  7. Fernández, F. (2013). Género y mestizaje en América Latina: Las figuras de la chola y la china en  los Andes. Revista de Estudios Cotidianos – NESOP. 3, 376-386.
  8. De Barbieri, T (1993). Sobre la categoría de género. Una introducción teórico metodológica. Debates en Sociología, 18, 145-169.