Feminismo Negro: ¿Dónde estaban las mujeres negras?

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Por Esteban Contardo

El 8 de marzo recién pasado, la Alameda de Santiago de Chile volvió a ser el escenario sobre el cual cientos de miles de mujeres marcharon conmemorando el día de la mujer trabajadora bajo la consigna “contra la precarización de la vida”. Desde Baquedano hasta Los Héroes, toda la marcha fue fiesta y júbilo. Mujeres bailando al ritmo de las batucadas, niñas corriendo y jugueteando entre la multitud, travestis haciendo gala de sus trajes pomposos, y un sinfín de personas que hacían de la marcha un gran encuentro conmemorativo, personas que visibilizan que el movimiento feminista sigue con la misma fuerza que lo ha caracterizado en los últimos años. Sin embargo, paradójicamente, las multitudinarias marchas del 8 de marzo, y el movimiento feminista en Chile, inconscientemente, han invisibilizado a un grupo cada vez menos minoritario de mujeres que lucha contra otras formas de opresión que la mayoría de las chilenas no viven.

Según el Departamento de Migración y Extranjería (DEM), entre el 2010 y el 2016, en Chile se les ha otorgado visa a 293.375 mujeres provenientes de Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela y Haití. Con esa cifra cabe preguntarse, entonces, ¿cuántas de esas mujeres inmigrantes participaron de la marcha a lo largo del país? ¿Dónde estaban las mujeres negras?

A lo largo de la historia del movimiento feminista han surgido varias corrientes que tienen como punto en común la lucha de género, pero que se diferencian según las diversas formas de opresión que sufren las mujeres. Desde el siglo XIX, conforme a los cambios sociales y culturales, en Chile se ha establecido, por ejemplo, el Feminismo Radical, Liberal, Socialista y, en los últimos años, el transfeminismo. En la actualidad, el escenario social y cultural de Chile se ha transformado etnográficamente creando una población que no está conformada solo por mujeres blanca-mestizas. Hoy nos encontramos con un grupo de mujeres inmigrantes que viven otras formas de opresión. En este sentido, buscando visibilizar esta problemática en Chile y el feminismo negro, en agosto del año pasado, un grupo de mujeres inmigrantes y afrochilenas crearon un espacio de desarrollo social afro y de resignificación de la mujer negra: Microsesiones negras.

“Nosotras somos un grupo de mujeres afrobrasileñas, afrocolombianas y afrochilenas, que, primeramente, decidimos unirnos para etno-educarnos a nosotras mismas” – señala Johana Micolta, cofundadora de la organización, desde la Biblioteca de Santiago.

El sábado 17 de marzo, la sala zócalo, de la Biblioteca de Santiago, fue sede de la “Microferia de mujeres Afrodescendientes” organizada por Microsesiones Negras. Desde la una hasta las cuatro de la tarde, la biblioteca recibió a más de ochenta personas que tuvieron la oportunidad de conocer sobre la cultura afro y el feminismo negro. Niñas y niños colorearon a reconocidas mujeres negras como Wangari Muta Maathai (premio nobel de la paz, 2004) o Casilda Cundumi (Líder negra que combatió la esclavitud), jóvenes bailaron en la clase de Bloco Afro y, al término de la microferia, Johana Micolta y Keyla Alencar, expusieron en el conversatorio sobre feminismo negro.

“Cuando hablamos de feminismo, es imposible hablar sobre un solo feminismo, pero cuando hablamos de feminismo negro, suele pasar que se empieza crear una serie de eventos opresores y racistas, porque no podemos creer un feminismo negro, pero sí un feminismo occidental británico, hasta el comunitario, pero el negro nos cuesta muchísimo entenderlo y comprenderlo. Y esto no es un tema nuevo, es un tema que viene desde el siglo XIX donde las esclavas sin saberlo, sin saber leer y escribir, empezaron a moverse, a unir fuerzas para lograr la liberación de los esclavos, en ese entonces, para luego darse cuenta de que lo que estaban haciendo es feminismo. Nosotras lo que pretendemos con el feminismo negro es dar una perspectiva que desde el feminismo blanco no se conoce. Es simplemente decir aquí estamos, nosotras también existimos. Este feminismo no pretende poner una barrera, cada persona, cada nacionalidad, cada cultura lucha por cosas diferentes. La lucha de género es básicamente lo que une a todos los feminismos, pero no todas las mujeres sufrimos de las mismas opresiones, nosotras como mujeres negras sufrimos el racismo que es algo que la mujer blanco-mestiza no lo vive” -le responde Johana a la mediadora del conversatorio.

Efectivamente, la mujer blanca o mestiza no sufre el racismo como forma de opresión patriarcal, pero sí la mujer negra que en Chile diariamente recibe insultos por su color de piel, por su negritud. El estudio del INDH “Manifestaciones de discriminación racial en Chile: un estudio de percepciones” (2018), constata que gran parte de la población chilena ha presenciado o sabido, al menos alguna vez, de hechos contra inmigrantes como menosprecio (76%), burlas, (78,3%), intimidaciones (66,5%), escupitajos (54,2%), insultos (79,8%), golpes (69,5%) y agresiones sexuales (44,5%).

“A nosotras nos ha llamado muchísimo la atención los estereotipos con los cuales los chilenos definen a la mujer inmigrante. Por ejemplo, yo soy colombiana, soy la prostituta, porque soy colombiana. Al hombre le pueden decir narcotraficante y al él no le importa que le digan narcotraficante, pero a mí sí mi afecta que me digan prostituta, porque no lo soy. Yo llevo dos años en Chile y en este momento puedo hablar desde el privilegio, porque me ha ido muy bien. Pero, recién, después de dos años, voy a ejercer mi carrera, porque en chile se tiene la teoría de que la mujer negra debe ser la que barre la calle, la que vende el súperocho, la que está ahí en la tienda. Pero no puede entrar a instituciones, se le hace muy difícil entrar a la universidad. Para la mujer negra es muy difícil, por la teoría de que la mujer negra no es estudiante, desde ahí parte todo” -señala Johana Micolta.

La opresión de la mujer negra en Chile lentamente se está visibilizando por iniciativas como, por ejemplo, Microsesiones Negras. Sin embargo, tareas que debería asumir el estado, como son educar y concientizar, hoy las está realizando un grupo de mujeres inmigrantes que a su vez está resignificando a la mujer negra y empoderándola a través del feminismo negro.